Deportes, música, actividades plásticas, artes escénicas… la oferta de actividades extraescolares es tan amplia que muchas familias tienen dificultades para decidir cuáles son las más adecuadas para sus hijos. En muchas ocasiones, incluso, la disyuntiva está entre actividades extraescolares si o no.

La respuesta está en la mesura, en controlar el tiempo y no sobrecargar a los niños, y sobre todo en elegir lo más adecuado según los horarios familiares y escolares. Hay que tener en cuenta así mismo la edad de los niños, sus intereses y sus puntos débiles, para determinar lo mejor para cada uno.

Las extraescolares en educación infantil

Estos niños que se sitúan entre los tres y seis años tienen unas necesidades de descanso mayores que los niños de etapas posteriores, por lo que a la hora de elegir una actividad conviene tener en cuenta las horas que pasan en el colegio para no saturar sus horarios con actividades dirigidas. No debemos olvidar que el juego es uno de los motores del aprendizaje y ya sea en el parque o en casa, deben tener tiempo para jugar.

Si acuden a centros con jornada continua o por los horarios familiares es necesario que realicen extraescolares, pueden beneficiarse especialmente de actividades que le permitan mejorar su control motor, como algún tipo de deporte, la danza, o incluso las artes marciales a partir de los cinco años.

Es especialmente recomendable empezar con la natación desde edades tempranas, aunque si es posible, conviene que acudan a la piscina con sus familiares, ya que a estas edades suelen ser poco autónomos y se sienten más seguros si son personas conocidas las que les ayudan a cambiarse.

Las extraescolares en primaria

En esta etapa hay que tener en cuenta los intereses de los niños, así como sus puntos débiles, para intentar que la actividad en cuestión les ayude a crecer y sea beneficioso para ellos.

Debido a nuestros hábitos de vida, los niños comienzan a tener con mayor frecuencia enfermedades que antes eran consideradas de adultos, como la obesidad, la diabetes tipo II, la hipertensión e incluso estrés, por ello, en estas edades conviene desarrollar las actividades deportivas. Éstas no solo ayudan a mejorar la forma física de los alumnos, sino también sus habilidades sociales, su estado de ánimo y su motivación. Según recientes estudios en neurociencia la actividad física modifica el entorno químico y neuronal del cerebro, facilitando también el aprendizaje (Forés et al, 2015), por lo que el deporte es una de las actividades más completas.

Las actividades artísticas son otra buena opción para los alumnos de estas edades. La música, el teatro, la danza, la pintura, son opciones que los niños suelen elegir de forma natural en sus juegos y les sirven para expresarse, relacionarse y mejorar su autocontrol. Pueden ser una opción interesante, no sólo para aquellos que las eligen claramente, sino también para niños tímidos o inseguros, ya que les permite enfrentarse a situaciones a los que ellos raramente se expondrían por si mismos, como conciertos, muestras o actuaciones de fin de curso, mejorando su autoestima.

Por último existen otro tipo de actividades como el ajedrez, la programación, la robótica… que favorecen la concentración, el pensamiento creativo, el autocontrol y la memoria entre otros. Estas actividades pueden ser muy beneficiosas para alumnos con periodos de atención cortos o dificultad para centrarse en la tarea, siempre y cuando se fomente el carácter lúdico de las mismas. Conviene resaltar que estas actividades son sedentarias y que deben alternarse con otros momentos de actividad al aire libre, ya que, con frecuencia, son elegidas por niños poco activos.

Las extraescolares en secundaria

En estas edades los niños comienzan a dejar atrás la niñez y entran de lleno en la adolescencia. Es un momento de cambios, de reafirmación del yo y de una necesidad vital de pertenencia al grupo, por lo que es especialmente importante que sean ellos los que decidan las actividades que más les gusten. Sin embargo también es interesante que las familias realicen sugerencias que amplíen su abanico de oportunidades, y es que cuando eres joven una clase de mecanografía puede ser lo menos atrayente del mundo, sin embargo, con el tiempo, ¡cómo agradeces ese empujoncito que te dieron tus padres!

Lo que no debemos olvidar es que cualquier actividad que realicen nuestros hijos les brinda una oportunidad para aprender, para crecer y para experimentar. Estas actividades extraescolares o familiares deben ser diversas y ricas, dándoles a nuestros hijos la oportunidad de ver más allá de lo que conocen o lo que les gusta. Sólo probando nuevas experiencias podremos saber lo que de verdad es de nuestro agrado.

 

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